En vistas de que estamos en estas fechas tan significativas en las que uno se puede sentir dichoso o desgraciado dependiendo de su estado interior, me he parado a pensar en la vorágine de consumismo que nos envuelve y a veces estrangula.
Y divagando en esta línea he comenzado a preguntarme si la sociedad en la que vivimos es consciente de los juguetes que se les está proporcionando a los niños, y no me estoy refiriendo a la cantidad, sino a la calidad.
Y aprovecho para recordar que todos somos responsables de la educación de los niños que nos rodean, no porque seamos sus abuelos, padres o tíos sino porque los niños hacen lo que ven; cogen modelos de casa, del colegio, de los adultos, de la televisión; imitan a jugadores de fútbol, estrellas del pop... son auténticas esponjas.
¿Por qué los niños solo quieren jugar a fútbol? La respuesta está en la sociedad y en la pasión que actualmente existe por ese deporte tan extendida entre los adultos.
¿Y las niñas? ¿Hasta qué punto son apropiadas esas muñecas tan sexys y que se han puesto tan de moda?
Para ilustrar mejor esta entrada visita el enlace. Es un tema un tanto delicado y por eso mismo he querido pararme un momento a reflexionar sobre él.
De todas formas no quisiera que esta entrada pecase de demasiado crítica ya que no es esa la línea habitual de este blog, solo es una reflexión.
Así que ahí va la canción de acompañamiento, es francesa y no entiendo ni una palabra de lo que se dice en ella. Espero que no diga que cuanto más sexy sea una muñeca, mejor para el desarrollo intelectual de una niña. Tal vez alguien me pueda ayudar a averiguar lo que dice.



