Csaba Markus

16 oct 2010

LITERATURA






La guerra de los mundos es una novela de ciencia ficción escrita por Herbert George Wells y publicada por primera vez en 1898, que describe una invasión marciana a la Tierra. Es la primera descripción conocida de una invasión alienígena de la Tierra, y ha tenido una indudable influencia sobre las posteriores y abundantes versiones de esta misma idea. De la novela de Wells se han hecho adaptaciones a diferentes medios: películas, programas de radio, videojuegos, cómics y series de televisión.



En una de esas adaptaciones a un guión de radio realizada en 1938 por Orson Welles (1915-1985) y el Teatro Mercurio, bajo el sello de la CBS, se produjo un curios incidente.




Orson Welles adaptó la historia para ser relatada en forma de noticiario, narrando la caída de meteoritos que posteriormente corresponderían a los contenedores de naves marcianas que derrotarían a las fuerzas norteamericanas usando una especie de "rayo de calor" y gases venenosos.




En la introducción del programa de radio se explicaba que se trataba de una dramatización de la obra de H. G. Wells. Pero, la alarma empezó a cundir en todo el país (EEUU) ya que se creyeron que realmente estaban siendo invadidos. En el minuto cuarenta, aproximadamente, de dicha emisión, tuvieron que radiar un segundo mensaje aclaratorio para calmar a la población. ¿Curioso no?



Como en el mito de David y Goliat, esta libro narra la historia de como no se puede subestimar a nadie por insignificante que aparente ser.






La guerra de los mundos se puede comparar con la conquista del nuevo mundo de los españoles. Habiendo demostrado éstos ser tan fuertes y valerosos después de haber cruzado el océano atlántico con sus innumerables peligros, y después de haber llegado a un continente nuevo, los pobres españoles empezaron a caer como moscas a causa de las diferentes y nuevas enfermedades ante las cuales se tuvieron que enfrentar, desconociendo remedio alguno, y de cuya existencia no habían sospechado ni en sus peores sueños.



También hay una trilogía titulada 'La trilogía de los trípodes', de John Christopher que salió a la luz en 1967.


 




Esta trilogía se podría tomar como la continuación de 'La guerra de los mundos'


¿Por qué? Porque relata lo que podría haber sucedido si una caterva de marcianos hubiese conquistado la Tierra. Es un ejemplo más de como H. G. Wells infulyó en la literarura posterior de otros autores.


Esta trilogía es una lectura juvenil muy recomendable para los lectores adolescentes. En ella se exalta, entre otras cosas, la amistad y la lucha conjunta por un objetivo común que hace madurar a sus personjes.



Esta saga esta compuesta por:

• "Las Montañas Blancas"
• "Ciudad de Oro y Plomo"
• "El Estanque de Fuego"


Estos libros tratan la historia de cómo en un futuro lejano la raza humana ha sido dominada por extraterrestres que se autodenominan Amos, que se desplazan por la tierra en enormes Trípodes (de ahí el nombre de la saga). Para dominar a las personas les insertan en la adolescencia, que es cuando se esta forjando el carácter de las personas, en el cráneo unas placas metálicas que les impide generar cualquier pensamiento de libertad, y por lo tanto de rebeldía contra ellos. Es así como Will Parker (el personaje principal), antes de la inserción de la placa siente que algo está mal en esta dominación extraterrestre, y se encuentra con que existen aún hombres libres, dispuestos a luchar por la libertad e independencia de los humanos.
Es así como a lo largo de los tres libros se van desarrollando estas constantes luchas contra los extraterrestres, mediante una escritura muy ligera y entretenida, totalmente recomendable para los amantes de la ciencia ficción.


A continuación os dejo con el trailer de la película de Los Trípodes, al principio se ve como insertaban la placa.








21 sept 2010

LOPE DE VEGA



CONGRESO DE RATONES


Juntándose los ratones
para librarse del gato
y después de largo rato
de disputas y opiniones,
dijeron que acertarían
en ponerle un cascabel,
que andando el gato con él
guardarse mejor podrían.
Salió un ratón barbicano
colilargo, hociquiromo
y encrespando el grueso lomo
dijo al senado romano
después de hablar culto un rato:
¿Quién de todos ha de ser
el que se atreva a poner
ese cascabel al gato?

Lope de Vega.



13 sept 2010

EL ROMANCERO





Madrugaba el conde Olinos,
mañanita de San Juan,
a dar agua a su caballo
a las orillas del mar.
Mientras el caballo bebe
canta un hermoso cantar:
las aves que iban volando
se paraban a escuchar;
caminante que camina
detiene su caminar;
navegante que navega
la nave vuelve hacia allá.
Desde la torre más alta
la reina le oyó cantar:
- Mira, hija, cómo canta,
la sirena del mar.
- No es la sirenita, madre,
que esa no tiene cantar;
es la voz del conde Olinos,
que por mí penando está.
- Si por tus amores pena,
yo lo mandaré matar,
que para casar contigo
le falta sangre real.
- ¡No lo mande matar, madre; 
no le mande usted matar,
que si mata al conde Olinos
juntos nos han de enterrar!
- ¡Que lo maten a lanzadas
y su cuerpo echen al mar!
Él murió a la medianoche;
ella, a los gallos cantar.
A ella, como hija de reyes,
la entierran en el altar;
y a él, como hijo de condes,
unos pasos más atrás.
De ella nace un rosal blanco;
de él un espino albar.
Crece uno, crece el otro,
los dos se van a juntar.
La reina llena de envidia,
ambos los mandó cortar;
el galán que los cortaba
no cesaba de llorar.
De ella naciera una garza;
de él, un fuerte gavilán.
Juntos vuelan por el cielo,
juntos vuelan par a par.

















30 ago 2010

STARS




PABLO NERUDA

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.


Como todas las cosas están llenas de mi alma,
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.


Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
Déjame que me calle con el silencio tuyo.


Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.


Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieses muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.




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