Csaba Markus

1 feb. 2015

ANTHONY DEMELLO




Compara el sereno y sencillo esplendor de un capullo de rosa con las tensiones de tu vida. La rosa tiene un don que tú no posees: está totalmente satisfecha de ser ella misma. No ha sido programada desde su nacimiento, como tú, para esta insatisfecha consigo misma, por eso no tiene la menor necesidad de ser otra cosa más que lo que es. Por eso posee la gracia natural y la ausencia de conflicto interior que entre los humanos solo se encuentra en los niños pequeños y en los místicos.

Anthony Demello, The way to love.




3 comentarios:

Carmela dijo...

Sabias palabras, y hermosa flor.
Un beso.

Anónimo dijo...

¿Lees a ese autor? No sé si sabes que su espiritualidad se aleja de las enseñanzas de la Iglesia y por lo tanto es causa de desunión y sufrimiento. Seguramente ésto te dará igual y por supuesto estás en tu pleno derecho, solo te lo pongo para que tengas toda la información,ya que "la verdad os hará libres".

Diabetes dijo...

Hasta la rosa tiene que decidir, un día, abrirse e interactuar.